Caterina Roma en su estudio. 2014

En febrero de 2014 Caterina Roma me dejó entrar en su estudio de Barcelona, en lo alto de una torre del Putxet. Tenía 36 años y hacía tres que había abandonado su carrera como editora y traductora editorial. Se hallaba

Caterina Roma en su estudio. 2014

En febrero de 2014 Caterina Roma me dejó entrar en su estudio de Barcelona, en lo alto de una torre del Putxet. Tenía 36 años y hacía tres que había abandonado su carrera como editora y traductora editorial. Se hallaba

Evocaciones de un errar

Como fluyo cada vez más “hacia un espacio sin discurso” (se lo leí a Pascal Quignard en Butes), dejo aquí unas fotos sin apenas texto. Las viví así, sin palabras que hubieran de completar o nombrar algo que ya existía

Evocaciones de un errar

Como fluyo cada vez más “hacia un espacio sin discurso” (se lo leí a Pascal Quignard en Butes), dejo aquí unas fotos sin apenas texto. Las viví así, sin palabras que hubieran de completar o nombrar algo que ya existía

Investigación del mundo

Hace casi seis años me ocurrió algo en una ciudad de Francia. Vi a una mujer avanzando con dificultad por la calle y la acompañé hasta su casa, sin saber nada de ella. Parecía recuperarse de una apoplejía y había salido a

Investigación del mundo

Hace casi seis años me ocurrió algo en una ciudad de Francia. Vi a una mujer avanzando con dificultad por la calle y la acompañé hasta su casa, sin saber nada de ella. Parecía recuperarse de una apoplejía y había salido a

La clara Provenza

Llegamos a Maussane a primera hora de la tarde, con la intención de explorar todo eso tan hermoso que habíamos visto insinuado desde el coche. Entramos en un pequeño aparcamiento en los aledaños del pueblo y apagamos el motor. Entonces ocurrió lo extraño:

La clara Provenza

Llegamos a Maussane a primera hora de la tarde, con la intención de explorar todo eso tan hermoso que habíamos visto insinuado desde el coche. Entramos en un pequeño aparcamiento en los aledaños del pueblo y apagamos el motor. Entonces ocurrió lo extraño:

Un oído finísimo para el mundo vegetal

  Muchos jardineros dicen que cuidar sus plantas es su forma de meditar, que restauran así su conexión con la tierra. Estos son fragmentos de un artículo que escribí hace meses para la revista Cuerpomente.   El sonido quedo de una manguera

Un oído finísimo para el mundo vegetal

  Muchos jardineros dicen que cuidar sus plantas es su forma de meditar, que restauran así su conexión con la tierra. Estos son fragmentos de un artículo que escribí hace meses para la revista Cuerpomente.   El sonido quedo de una manguera

El jardinero que hay en ti

Dice Santiago Beruete (Pamplona, 1961) que su libro Jardinosofía, una historia filosófica de los jardines (Turner Noema, 2016) tendría otro tono y otro estilo si no lo hubiera escrito con las manos encallecidas por la azada, la podadora y las

El jardinero que hay en ti

Dice Santiago Beruete (Pamplona, 1961) que su libro Jardinosofía, una historia filosófica de los jardines (Turner Noema, 2016) tendría otro tono y otro estilo si no lo hubiera escrito con las manos encallecidas por la azada, la podadora y las

Escenas de resistencia a la velocidad. Oporto en 2016

Hice un alto en mi camino solitario por el Jardim de Serralves. Junto a una pista de tenis abandonada se levantaba su antiguo pabellón “de apoyo”, hoy convertido en salón de té. Pronto las glicinas cubrirían la terraza pero ahora la estructura

Escenas de resistencia a la velocidad. Oporto en 2016

Hice un alto en mi camino solitario por el Jardim de Serralves. Junto a una pista de tenis abandonada se levantaba su antiguo pabellón “de apoyo”, hoy convertido en salón de té. Pronto las glicinas cubrirían la terraza pero ahora la estructura

Atisbo de vida en Lisboa

Miro por la ventana y tengo que dejar el libro: el ciprés de la rua das Janelas Verdes se cimbrea suavemente en el aire callado del domingo. Me sobreviene una paz súbita. Por detrás de él, a través de uno

Atisbo de vida en Lisboa

Miro por la ventana y tengo que dejar el libro: el ciprés de la rua das Janelas Verdes se cimbrea suavemente en el aire callado del domingo. Me sobreviene una paz súbita. Por detrás de él, a través de uno

Atención flotante

Me pregunto cómo será volver en años futuros a este territorio que ahora recorro. Recordar el rubio exacto del cañaveral y a mí misma desviada de mi rumbo, como esperaba. Porque es en esa parte flotante de mi vida, el

Atención flotante

Me pregunto cómo será volver en años futuros a este territorio que ahora recorro. Recordar el rubio exacto del cañaveral y a mí misma desviada de mi rumbo, como esperaba. Porque es en esa parte flotante de mi vida, el

El piano ruso

Muchas veces había necesitado escribir con un piano ruso, como el Glinka lento de Sergey Yevtushenko, para una cadencia de verso que convocara lo más cristalino de mi alma. Hoy he vuelto a escucharlo y sigue llegando intacto a ese fondo de mí misma

El piano ruso

Muchas veces había necesitado escribir con un piano ruso, como el Glinka lento de Sergey Yevtushenko, para una cadencia de verso que convocara lo más cristalino de mi alma. Hoy he vuelto a escucharlo y sigue llegando intacto a ese fondo de mí misma

Márgenes

       Me ocurre, en los trayectos por carretera cuando me llevan, que me resisto a dormitar, que no quiero renunciar al mundo y su luz, porque todo se despliega y se me ofrece rico, único, bello. En 1997 viajé en un

Márgenes

       Me ocurre, en los trayectos por carretera cuando me llevan, que me resisto a dormitar, que no quiero renunciar al mundo y su luz, porque todo se despliega y se me ofrece rico, único, bello. En 1997 viajé en un

Leitmotiv

Estos días subimos a celebrar la luz en el claro más alto del pueblo, el lugar en el que hace mil años se reunían los habitantes dispersos del bosque. Queda la iglesia, siempre cerrada, con la fuente que usaba la

Leitmotiv

Estos días subimos a celebrar la luz en el claro más alto del pueblo, el lugar en el que hace mil años se reunían los habitantes dispersos del bosque. Queda la iglesia, siempre cerrada, con la fuente que usaba la