Archivo de Categorías: Escritura

El piano ruso

Muchas veces había necesitado escribir con un piano ruso, como el Glinka lento de Sergey Yevtushenko, para una cadencia de verso que convocara lo más cristalino de mi alma. Hoy he vuelto a escucharlo y sigue llegando intacto a ese fondo de mí misma

El piano ruso

Muchas veces había necesitado escribir con un piano ruso, como el Glinka lento de Sergey Yevtushenko, para una cadencia de verso que convocara lo más cristalino de mi alma. Hoy he vuelto a escucharlo y sigue llegando intacto a ese fondo de mí misma

Historia de un libro

Ya puedo tocarlo. Existe. Y el próximo día 5 se presenta en el ayuntamiento de Aiguafreda. Últimes veus d’una època (Últimas voces de una época) surge como una indagación sobre el lugar en el que vivo. Pero en él se oye sobre todo la

Historia de un libro

Ya puedo tocarlo. Existe. Y el próximo día 5 se presenta en el ayuntamiento de Aiguafreda. Últimes veus d’una època (Últimas voces de una época) surge como una indagación sobre el lugar en el que vivo. Pero en él se oye sobre todo la

Voz posible

A veces, durante días, me ha faltado el ánimo para escribir, la urgencia o la necesidad de la que habla Rilke. ¿Cómo escribir sin ese resorte? En una ocasión estuve en la linde de un campo haciendo fotos acompañada de pájaros y

Voz posible

A veces, durante días, me ha faltado el ánimo para escribir, la urgencia o la necesidad de la que habla Rilke. ¿Cómo escribir sin ese resorte? En una ocasión estuve en la linde de un campo haciendo fotos acompañada de pájaros y

Cuatro años de blog

No sé decir bien el por qué de este blog. Al principio había flores, recuerdo una buganvilla seca sobre el blanco de la mesa y mi deslumbramiento por aquella transparencia de papel de seda. Al principio me parece que hubo eso, el tiempo de

Cuatro años de blog

No sé decir bien el por qué de este blog. Al principio había flores, recuerdo una buganvilla seca sobre el blanco de la mesa y mi deslumbramiento por aquella transparencia de papel de seda. Al principio me parece que hubo eso, el tiempo de

Cartas americanas

“Hoy caminaba por Santiago, La Moneda, y no estabas.” En todas sus cartas americanas, se le cuela, en la disposición de las palabras, un orden supongo que musical, un sentido para la prosa. Yo tecleo a veces más eléctrica, con

Cartas americanas

“Hoy caminaba por Santiago, La Moneda, y no estabas.” En todas sus cartas americanas, se le cuela, en la disposición de las palabras, un orden supongo que musical, un sentido para la prosa. Yo tecleo a veces más eléctrica, con

Blog Hop Project (o por qué escribo)

Esquina Rota, un blog amigo, me propone en su último post contar cómo es mi proceso de escritura. Me da apuro pero esta vez no puedo evitar el lance. 1. ¿Por qué escribes lo que escribes? A veces se me desbordan las

Blog Hop Project (o por qué escribo)

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Estela

Se muere Moustaki y se sigue muriendo mi infancia, soy sólo su estela. Esa noche me levanto en la oscuridad y canto en francés. Encuentro el comedor lleno de luna blanca. Comprendo: el insomnio de las lunas llenas, aquella noche

Estela

Se muere Moustaki y se sigue muriendo mi infancia, soy sólo su estela. Esa noche me levanto en la oscuridad y canto en francés. Encuentro el comedor lleno de luna blanca. Comprendo: el insomnio de las lunas llenas, aquella noche

Ejercicio de silencio

  Me insto a escribir de nuevo sin masticar las ideas, sin desdoblar las metáforas, sin hacerme entender. Abandono el cincel, la música exigente, dejo que suenen las palabras llegando a tropel, su respiración de frases. Hoy es un día de recuperación

Ejercicio de silencio

  Me insto a escribir de nuevo sin masticar las ideas, sin desdoblar las metáforas, sin hacerme entender. Abandono el cincel, la música exigente, dejo que suenen las palabras llegando a tropel, su respiración de frases. Hoy es un día de recuperación

Sin los dolores de lo público

Escribo a mi hermano en Chile, torrencialmente, con la libertad de lo que me vuela por dentro. Escribo a algunos amigos y también me oigo los dedos rápidos, el claqué del teclado siguiendo el deletreo interior. Y me escribo a

Sin los dolores de lo público

Escribo a mi hermano en Chile, torrencialmente, con la libertad de lo que me vuela por dentro. Escribo a algunos amigos y también me oigo los dedos rápidos, el claqué del teclado siguiendo el deletreo interior. Y me escribo a

Vuelvo en mí

  Apenas unos párrafos de Cartas de África y vuelvo en mí, me oigo pensarme. He dejado mi mirada sobre las flores. Estoy muy seria en el sofá. Yo también, como Karen Blixen, he de dejar que el futuro me vaya llegando,

Vuelvo en mí

  Apenas unos párrafos de Cartas de África y vuelvo en mí, me oigo pensarme. He dejado mi mirada sobre las flores. Estoy muy seria en el sofá. Yo también, como Karen Blixen, he de dejar que el futuro me vaya llegando,

El cansancio como un beneficio

Un poco ausentada del mundo, de ese por el que me fugaba en mil puntos y al que todos estaban invitados a llegar. No cuento, no encuadro, no delimito. Vivo. Sólo eso. Dejo que todo ocurra sin mi esfuerzo, que

El cansancio como un beneficio

Un poco ausentada del mundo, de ese por el que me fugaba en mil puntos y al que todos estaban invitados a llegar. No cuento, no encuadro, no delimito. Vivo. Sólo eso. Dejo que todo ocurra sin mi esfuerzo, que

Una vida es todo menos “una”

La noche respira con manecillas de reloj y ladridos. Es la prueba del silencio, el que hemos hecho para oírnos pensar. En el gesto más banal –al dejar la taza, al doblar la espalda– las palabras empiezan a acercarse como

Una vida es todo menos “una”

La noche respira con manecillas de reloj y ladridos. Es la prueba del silencio, el que hemos hecho para oírnos pensar. En el gesto más banal –al dejar la taza, al doblar la espalda– las palabras empiezan a acercarse como