Archivo de Categorías: Lentitud

El jardinero que hay en ti

Dice Santiago Beruete (Pamplona, 1961) que su libro Jardinosofía, una historia filosófica de los jardines (Turner Noema, 2016) tendría otro tono y otro estilo si no lo hubiera escrito con las manos encallecidas por la azada, la podadora y las

El jardinero que hay en ti

Dice Santiago Beruete (Pamplona, 1961) que su libro Jardinosofía, una historia filosófica de los jardines (Turner Noema, 2016) tendría otro tono y otro estilo si no lo hubiera escrito con las manos encallecidas por la azada, la podadora y las

Escenas de resistencia a la velocidad. Oporto en 2016

Hice un alto en mi camino solitario por el Jardim de Serralves. Junto a una pista de tenis abandonada se levantaba su antiguo pabellón “de apoyo”, hoy convertido en salón de té. Pronto las glicinas cubrirían la terraza pero ahora la estructura

Escenas de resistencia a la velocidad. Oporto en 2016

Hice un alto en mi camino solitario por el Jardim de Serralves. Junto a una pista de tenis abandonada se levantaba su antiguo pabellón “de apoyo”, hoy convertido en salón de té. Pronto las glicinas cubrirían la terraza pero ahora la estructura

Una taza en un platito

Una ciudad de provincias, altanera con los pueblos circundantes pero todavía pausada, de abrazo amable. La peluquera me ha masajeado largamente la cabeza a la hora del champú, informada de mi cansancio. Le gusta mucho hacerlo, me dice, se pasaría

Una taza en un platito

Una ciudad de provincias, altanera con los pueblos circundantes pero todavía pausada, de abrazo amable. La peluquera me ha masajeado largamente la cabeza a la hora del champú, informada de mi cansancio. Le gusta mucho hacerlo, me dice, se pasaría

Horas claras

En los paseos meditativos con los perros en los que no vamos a ninguna parte, por el bosque, alrededor del prado alto, eligiendo los senderos que quieran los pasos, nos sobreviene siempre una ebriedad, una felicidad súbita de fiesta y libertad. El parpadeo

Horas claras

En los paseos meditativos con los perros en los que no vamos a ninguna parte, por el bosque, alrededor del prado alto, eligiendo los senderos que quieran los pasos, nos sobreviene siempre una ebriedad, una felicidad súbita de fiesta y libertad. El parpadeo